lunes, 27 de febrero de 2017

El mismo Dios,da para pensar...


El Colador y la Sabiduría Zen

Un grupo de devotos invitó a un maestro de meditación a la casa de uno de ellos para que los instruyera. El maestro dijo que debían esforzarse por liberarse de reaccionar en demasía frente a los hechos de la vida diaria, por lograr una actitud de reverencia, y por adquirir la práctica regular de un método de meditación que, a su vez, les explicó en detalle.

El objetivo era darse cuenta de que la vida espiritual debe estar presente en todo. Es estar conscientes de esto no sólo durante el período de meditación, sino constantemente, en lo cotidiano. El proceso es como llenar un colador con agua. El maestro hizo una reverencia ante ellos y partió.

El pequeño grupo se despidió de él y luego uno de ellos se dirigió a los demás, echando chispas de frustración: ¡Lo que nos dijo es como decirnos que nunca podremos lograrlo!

- ¡Llenar un colador con agua! Eso es lo que ocurre, ¿no? Al menos para mí. Escucho un sermón, rezo, leo algún libro sagrado, ayudo a mis vecinos con sus niños y ofrezco el mérito a Dios, o algo por el estilo y después me siento elevado. Mi carácter mejora durante un tiempo... no me siento tan impaciente, ni hago tantos comentarios sobre otras personas. Pero pronto el efecto se disipa y soy el mismo que antes.

Es como agua en un colador, por supuesto.
Y ahora él nos dice que eso es todo.

Siguieron reflexionando sobre la imagen del colador sin lograr ninguna solución que los satisficiera a todos. Algunos pensaron que el maestro les decía que las personas como ellos en este mundo sólo podían aspirar a una elevación transitoria, otros creyeron que el maestro simplemente les estaba tomando el pelo. Otros pensaron que tal vez se estaría refiriendo a algo en los clásicos que suponía que ellos sabían... buscaron, entonces, referencias sobre un colador en la literatura clásica, sin ningún éxito.

Con el tiempo, el interés de todos se desvaneció, excepto el de una mujer que decidió ir a ver al maestro. El maestro le dio un colador y un tazón, y fueron juntos a una playa cercana. Se pararon sobre una roca rodeados por las olas.

- Muéstrame cómo llenas un colador con agua. -Le dijo el maestro
Ella se inclinó, tomó el colador en una mano y comenzó a llenarlo con el tazón.

El agua apenas llegaba a cubrir la base del colador y luego se filtraba a través de los agujeros.

- Con la práctica espiritual sucede lo mismo -dijo el maestro - Mientras uno permanece de pie en la roca de la personalidad e intenta llenarse con cucharadas de conciencia espiritual.
No es ése el modo de llenar un colador con agua, ni nuestra esencia con vida espiritual.

- Entonces, ¿cómo se hace? -preguntó la mujer.
El maestro tomó el colador en sus manos y lo arrojó lejos al mar. El colador flotó unos instantes y después se hundió.

- Ahora está lleno de agua y así permanecerá -dijo el maestro.

-Ese es el modo de llenar un colador con agua y es el modo de realizar la práctica espiritual. No se logra vertiendo pequeñas dosis de vida espiritual en la individualidad, sino arrojándose al mar y zambulléndose en él.

Del mismo modo la Masonería no se hace solamente las horas que en que abrimos nuestros trabajos, sino que debemos ser masones las veinticuatro horas del día. 

La Masonería se asemeja a la práctica espiritual de este relato. Y los principios que sustenta la Orden en su concepción social deben practicarse y aplicarse a todas las acciones de nuestra vida, ya sea en el trabajo, el estudio, la familia y la vida de relación en general.
Para el M.M. la Masonería debe estar presente en todo.

5 Razones por las que no deberías iniciarte en masonería por Jezus Romman

El día de hoy, amigo, te muestro cinco razones por las cuales NO debes ingresar a la Masonería. Así es, no hackearon el sitio, ni el que escribe está alucinando o bajo la influencia de alguna droga. Hay motivos de mucho peso para que te lance esta advertencia.  
 

5 - La Masonería Tiene Costo

La luz espiritual no tiene costo pero ingresar a la Orden de la Francmasonería si lo tiene. Por lo tanto debes de saber que mes con mes deberás de estar pagando una cantidad fija a la Gran Logia de tu procedencia. Estas cuotas pueden variar de logia en logia, pero el costo mínimo comienza alrededor de los $250, llegando a ser hasta de $400 o $500 pesos argentinos. Así que ingresar te va a dar la responsabilidad de siempre estar al corriente con tus cuotas. La Institución de la Masonería NO NECESITA MASONES QUE NO PUEDEN PAGAR SUS CAPITAS.

Aunado a eso el mismo ingreso tiene costo. La Ceremonia de Iniciación puede rondar de entre los $1,500 hasta los $6,000, también dependiendo de la logia, a eso hay que añadir que la ceremonia de paso para cada grado también tiene un costo y será muy variable dependiendo.
 
En pocas palabras, ingresar a la Masonería implica que eres libre económicamente y que puedes destinar parte de tus ingresos a pagar la membresía. Y por si eso fuera poco…

4 - Consume tu Tiempo

El Trabajo Masónico, como es comúnmente conocido, se realiza de manera ritual un día a la semana, a cierta hora específica, cada mes, por el resto de tus días. Debes de ser consciente de esto, mi amigo aspirante a la luz. El trabajo va en función del tiempo y el hecho de pertenecer a una Logia te lo va a consumir. No sólo hay que estar yendo constantemente, sino que la naturaleza misma de nuestros trabajos te exige investigación, estudio y aprendizaje.

De hecho, mientras más avances dentro de la orden y llegues a grados filosóficos elevados, tendrás que asistir más tiempo a la logia. Y la realidad es esta, si no asistes se te da de baja de manera administrativa. LA MASONERÍA EXIGE ASISTENCIA REGULAR Y NO NECESITA MIEMBROS QUE SÓLO VAYAN OCASIONALMENTE. El Masón es disciplinado y dueño de su tiempo.

3 - Hay Gente Que No Te Va a Agradar

Para quien haya podido sobrepasar los primeros dos puntos, que son los más “materiales”, llega uno clave. No todas las personas que pertenecen a la orden te van a agradar. En la orden vas a encontrar una cantidad increíble de personas que pertenecen a todos los ámbitos de la vida.

La Masonería te exige que les llames hermanos y no sólo a ellos, sino a todos los hombres y mujeres que existan. Es filantrópica y fraternal, por lo tanto uno de los objetivos de la Masonería es amar a la humanidad. Por lo tanto deberás de trabajar por hacer que aquella gente que no te agrada sea como de tu familia.

2 - No es lo que parece

Hay aspirantes que llegan buscando a los grandes políticos y poderosos del país. La realidad es que no es así. Hay quienes llegan buscando oportunidades laborales. Tampoco es así. Hay quienes esperan ver pactos satánicos en medio de una bruma misteriosa mientras se les conceden sus deseos. Mucho menos es así.

La Masonería es una escuela iniciática que busca la superación del hombre por medio de la Virtud. Busca que cada iniciado venza sus vicios, conozca sus facultades y sepa la verdad única y máxima de si mismo, que se encuentra dentro de su ser. Que conozca su propia divinidad y pueda en algún momento alcanzar la inmortalidad.

Pero para que eso, que suena tan sublime, suceda, primero hay que trabajar. Hay que esforzarse. Hay que llegar sin pretensiones y dejar la soberbia de lado. Las puertas se abren para aquel que es humilde, paciente y abnegado. De otra forma seguirá tocando la puerta mientras está perdido en el mar de la ilusión.

1.- Es Elitista

La Masonería no es para todos. Es para la minoría que está dispuesta a gobernarse a si misma y sobresalir. Exige que tengas dinero, tiempo y los valores necesarios para ser un hombre de bien. La mayoría de los aspirantes a la iniciación ni siquiera sobreviven al proceso de entrevistas. Ven de lo que se trata realmente y se asustan. Saben que no pueden con el paquete. La Masonería es para los valientes que reconocen el reto y están dispuestos a superarlo.

Tal vez en la orden no encuentres al presidente de tu nación o al empresario más rico del mundo, pero lo que si puedes encontrar, cuando conozcas a un verdadero Masón, es a alguien que ha descubierto la fórmula para vivir su vida a plenitud y con prosperidad. Esa es realmente la élite. La Masonería es para aquellos que se atreven. Es para los verdaderos Magos.

Si crees poder pasar todas estas pruebas… Bienvenido.

Por Jezus Romman

viernes, 17 de febrero de 2017

El carro alado por el Q.:H.: Heráclito


Es frecuente recurrir a la alegoría de la caverna de Platón para hacer referencia a la posibilidad de adquirir conocimiento. Quisiera aclarar dos puntos en especial: el primero, es que Platón deja librado a la voluntad la acción de rotura de las cadenas que mantienen al hombre fuera del conocimiento de lo real; el segundo, es la elevación que implica el ascenso por la escalera y el descubrimiento del sol, al cual muchos autores asocian (y comparto) con la idea del bien, idea cumbre en el mundo ideal al cual acuden las almas durante su estadía en la verdadera realidad (más allá del cielo, lo supraceleste). El regreso a las sombras de la caverna ya que el hombre siente obligación con sus semejantes al compartir su nuevo conocimiento formaría parte de la tríada de esta alegoría, según mi buen entender.
Pero hoy, QQ:.HH:., quiero referirme a otra alegoría de este maravilloso maestro y es la del carro alado.
Es en el Fedro que describe por primera vez en sus diálogos, los motivos por los cuales las almas caen en los cuerpos, que son su cárcel, hasta su regreso al mundo ideal. Platón atribuye esta caída al hecho de que las almas no son todas iguales y algunas, son más virtuosas que otras, razón por la cual en ese lugar supraceleste también existen diferencias que llevan a disputas y riñas, se les deterioran las alas y caen a este mundo en un nuevo cuerpo (reminiscencia). En esta caída entran en un estado de anamnesia, razón por la cual tendrán que ir recordando las ideas que conocieron. El alma es como un carro alado guiado por un auriga (cochero) y tirado por dos caballos, nuevamente, tres elementos. El auriga es la razón, los caballos representarían los deseos, lo irascible y lo concuspiscible. Estos caballos pertenecen a razas diferentes, uno tiene tendencia al bien y otro al mal. El cochero debe conducirlos para llegar a destino, elevarse por las llanuras del cielo hasta llegar a la llanura de la verdad (función de las alas).
Los mitos escatológicos tienen, a mi entender, un mensaje específico sobre el destino de las almas, acorde a su comportamiento. Pero esto, trataré de explicarlo, en una futura plancha sobre la República, obra del mismo filósofo.
La idea de entender al ser como un todo, es muy posterior al momento en que Platón enuncia la alegoría del carro alado y su equivalencia con los tres componentes del alma.  De cualquier modo, la figura de las alas, la asocio en lo personal, como el elemento que permite elevarnos, muy vinculado a la masonería y sus fines. Como en cada taller donde nuestros trabajos se materializan, enriqueciéndonos.



                                                       H.: Heráclito 
Compañero Masón R.: L.: Renovación Nº 333