martes, 23 de diciembre de 2014
sábado, 13 de diciembre de 2014
Algo más sobre las La Constitución de Anderson arrimado por el Q.:H:. Federico G.:
Las constituciones de Anderson son unas de las obras más importantes para los franc-masones en el mundo. Para entender su contenido -que no daremos aquí por ser largo para un post y facilmente localizable en la red- deberíamos comprender primero un poco el contexto histórico.
Como ya he comentado varias veces, frecuentemente se tiende a analizar los hechos de una época con la mentalidad actual, es un gran error que da lugar a muchos equívocos. Para poder medir en su justa medida el alcance de cualquier hecho histórico es vital conocer el contexto histórico en el cual este se encuentra englobado. Las Constituciones de Anderson no son una excepción, para ver el alcance real de su contenido, para darse cuenta cuan avanzada fue, es necesario verlo desde la óptica de dicha época.
La sociedad inglesa de 1720 se destacaba por su intolerancia, frivolidad e inmoralidad, la iglesia se hundía y el gobierno era impotente. Sin embargo, durante este mismo período Inglaterra conoce profundos cambios. Por otro lado, después de las cruentas luchas políticas y religiosas, llega el triunfo de la monarquía constitucional, del régimen representativo, de la libertad para los protestantes, pero también de la prohibición del catolicismo.
El Parlamento Inglés había tomado prestadas para elaborar la nueva Declaración de los Derechos las ideas de Locke: asegurar la ¡Libertad y la Felicidad del hombre! Sin embargo, tenemos que destacar que esta tolerancia es parcial y está restringida a los cristianos protestantes y anglicanos. Los católicos y los musulmanes son rechazados, los libres pensadores excluidos. Esta limitación, la encontraremos en parte, en las Constituciones de Anderson de 1723 pero en las siguientes será eliminada, lo cual ya es prueba de su modernismo para la época.
Asimismo, Desaguliers formaba parte de la Royal Society y trabajaba muy en cercanía con Sir Isaac Newton, por lo que el nuevo aire de la ilustración encontró un camino de entrada a su través. Las obras de Newton originan la nueva orientación científica de la época y trae el cambio de espíritu radical que nos ha transmitido Voltaire.
Nacidas en este contexto, en 1723 Desaguliers, que no debemos olvidar participo junto con Payne en la elaboración de las mismas, no ha ignorado el concepto de Tolerancia propuesto por Locke y ha tenido en cuenta el principio de separación de los poderes eclesiástico y estatal. La publicación de las Constituciones marca además el deseo de establecer una historia de la Masonería que afirme su filiación operativa y tradicional sin poner en riesgo el aspecto jurídico del texto
Ahora que sabemos más o menos en que ambiente nos movemos podemos indicar una breve cronología de cómo fueron desarrollándose los pasos que llevaron a su creación. Aunque un poco más arriba he comentado que Payne ordenó a Anderson la redacción de las Constituciones esto no es del todo correcto. Quien realmente dio la orden fue el Duque de Montagu, si bien fue durante el mandato de Payne y con la ayuda de este y Desaguliers que estas fueron tomando forma; sin embargo no adelantemos acontecimientos y vayamos paso a paso.
Tanto George Payne como Desaguliers eran recopiladores de documentos masónicos antiguos. Si bien bajo el periodo de mandato de Desaguliers en una decisión controvertida, ordenó quemar varios manuscritos masónicos para evitar que fuesen a manos profanas. Este exceso de celo masónico originaría una pérdida de valiosos elementos de investigación histórica.
Durante el mandato de Payne y Desaguliers se acercaron a la Masonería muchos nobles, entre ellos el Duque de Montagu, que fue elegido Gran Maestro el año 1721. El día 25 de Septiembre de ese mismo año, Montagu encarga James Anderson que presentase un proyecto de Constitución compilando las antiguas Constituciones Góticas de los gremios Alemanes promulgadas en 1459, también conocidas como Ordenanzas de la Asociación de Logias de Constructores y que agrupaba a las Grandes Logias de Estrasburgo, Viena, Colonia y Berna.
El motivo de ese encargo fue el crecimiento experimentado por la Gran Logia de Inglaterra, lo cual hizo ver la necesidad de crear una Constitución como medio de control de la institución.
Se sabe que tanto Payne como Desaguliers colaboraron con James Anderson de manera muy cercana poniendo a su disposición gran parte de la documentación que ambos conservaban sobre la antigua masonería. El reverendo Anderson ( era Pastor Protestante) se dedicó con especial interés a su trabajo. El 27 de Diciembre de 1721 se designó una comisión de 14 hermanos entre los que estaban el propio Anderson, el pastor Desaguliers y el anticuario Payne. La obra fue aprobada en una reunión solemne en el Asamblea de la Gran Logia el 17 de Enero de 1723, dirigida por el Gran Maestro Duque Felipe de Wharton.
Después de la aprobación de la Constitución, la obra fue publicada en la revista “Postboy” y autorizada su venta libre el 28 de febrero de 1723. La obra, aún cuando todo el trabajo fue realizado por Anderson, llevaba una dedicatoria de Desaguliers al ex Gran Maestro Duque de Montagu, bajo cuyo mandato fue ordenada su redacción.
El libro tenía una corta historia de la masonería desde la creación del mundo, los Antiguos deberes o Leyes Fundamentales (Old Charges), las 39 obligaciones o 39 artículos de los Reglamentos Generales, la aprobación del libro, los 6 artículos de la Constitución propiamente dicha y 4 canticos masónicos (Canción del Maestro, Canción del Vigilante, Canción de los Compañeros y Canción de los Aprendices). La constitución no hace referencia alguna a grados superiores ni a la leyenda de Hiram Abif.
La publicación de la primera edición del Libro de las Constituciones creó polémicas muy fuertes en todos los ámbitos sociales. El artículo más polémico de la Constitución acabó siendo el nº 1 (Dios y la Religión), que establece que:
“Un masón está obligado, por su condición, a obedecer a la Ley moral, y si entiende bien el Arte, no será jamás un ateo estúpido, ni un Libertino irreligioso”.
Este articulo, tal como esta redactado fue interpretado como un ataque a los ateos, eso hizo, entre otras cosas que Anderson fuera llamado de nuevo en 1735 para preparar una Segunda edición de su obra. En esta segunda edición aprovechó para introducir una importante modificación en este controvertido artículo y el 25 de Enero de 1738 entregó el producto de su trabajo al que añadió una lista de todos los Grandes Maestros desde 1717 hasta la fecha.
El artículo 1º fue modificado y redactado de esta manera:
“El masón está comprometido por su cualidad misma, a obedecer la ley moral, como un verdadero noaquita (Discípulo de Noé)”
Sin embargo, ni siquiera esta redacción fue definitiva, el año 1813 se publicó una tercera edición que volvió a ver modificado dicho polémico artículo, que quedo como sigue:
“Un Masón está comprometido, por su cualidad misma, a obedecer la ley moral e si entiende bien el arte, no será nunca un ateo estúpido ni un libertino sin religión, siempre que crea en el glorioso Arquitecto del Cielo y de la Tierra y que practique los deberes sagrados de la moralidad”
Se terminaba así con la obligación de practicar la religión del país en el cual morase el masón, pudiendo mantener su creencia religiosa original.
Como ya he comentado varias veces, frecuentemente se tiende a analizar los hechos de una época con la mentalidad actual, es un gran error que da lugar a muchos equívocos. Para poder medir en su justa medida el alcance de cualquier hecho histórico es vital conocer el contexto histórico en el cual este se encuentra englobado. Las Constituciones de Anderson no son una excepción, para ver el alcance real de su contenido, para darse cuenta cuan avanzada fue, es necesario verlo desde la óptica de dicha época.
La sociedad inglesa de 1720 se destacaba por su intolerancia, frivolidad e inmoralidad, la iglesia se hundía y el gobierno era impotente. Sin embargo, durante este mismo período Inglaterra conoce profundos cambios. Por otro lado, después de las cruentas luchas políticas y religiosas, llega el triunfo de la monarquía constitucional, del régimen representativo, de la libertad para los protestantes, pero también de la prohibición del catolicismo.
El Parlamento Inglés había tomado prestadas para elaborar la nueva Declaración de los Derechos las ideas de Locke: asegurar la ¡Libertad y la Felicidad del hombre! Sin embargo, tenemos que destacar que esta tolerancia es parcial y está restringida a los cristianos protestantes y anglicanos. Los católicos y los musulmanes son rechazados, los libres pensadores excluidos. Esta limitación, la encontraremos en parte, en las Constituciones de Anderson de 1723 pero en las siguientes será eliminada, lo cual ya es prueba de su modernismo para la época.
Asimismo, Desaguliers formaba parte de la Royal Society y trabajaba muy en cercanía con Sir Isaac Newton, por lo que el nuevo aire de la ilustración encontró un camino de entrada a su través. Las obras de Newton originan la nueva orientación científica de la época y trae el cambio de espíritu radical que nos ha transmitido Voltaire.
Nacidas en este contexto, en 1723 Desaguliers, que no debemos olvidar participo junto con Payne en la elaboración de las mismas, no ha ignorado el concepto de Tolerancia propuesto por Locke y ha tenido en cuenta el principio de separación de los poderes eclesiástico y estatal. La publicación de las Constituciones marca además el deseo de establecer una historia de la Masonería que afirme su filiación operativa y tradicional sin poner en riesgo el aspecto jurídico del texto
Ahora que sabemos más o menos en que ambiente nos movemos podemos indicar una breve cronología de cómo fueron desarrollándose los pasos que llevaron a su creación. Aunque un poco más arriba he comentado que Payne ordenó a Anderson la redacción de las Constituciones esto no es del todo correcto. Quien realmente dio la orden fue el Duque de Montagu, si bien fue durante el mandato de Payne y con la ayuda de este y Desaguliers que estas fueron tomando forma; sin embargo no adelantemos acontecimientos y vayamos paso a paso.
Tanto George Payne como Desaguliers eran recopiladores de documentos masónicos antiguos. Si bien bajo el periodo de mandato de Desaguliers en una decisión controvertida, ordenó quemar varios manuscritos masónicos para evitar que fuesen a manos profanas. Este exceso de celo masónico originaría una pérdida de valiosos elementos de investigación histórica.
Durante el mandato de Payne y Desaguliers se acercaron a la Masonería muchos nobles, entre ellos el Duque de Montagu, que fue elegido Gran Maestro el año 1721. El día 25 de Septiembre de ese mismo año, Montagu encarga James Anderson que presentase un proyecto de Constitución compilando las antiguas Constituciones Góticas de los gremios Alemanes promulgadas en 1459, también conocidas como Ordenanzas de la Asociación de Logias de Constructores y que agrupaba a las Grandes Logias de Estrasburgo, Viena, Colonia y Berna.
El motivo de ese encargo fue el crecimiento experimentado por la Gran Logia de Inglaterra, lo cual hizo ver la necesidad de crear una Constitución como medio de control de la institución.
Se sabe que tanto Payne como Desaguliers colaboraron con James Anderson de manera muy cercana poniendo a su disposición gran parte de la documentación que ambos conservaban sobre la antigua masonería. El reverendo Anderson ( era Pastor Protestante) se dedicó con especial interés a su trabajo. El 27 de Diciembre de 1721 se designó una comisión de 14 hermanos entre los que estaban el propio Anderson, el pastor Desaguliers y el anticuario Payne. La obra fue aprobada en una reunión solemne en el Asamblea de la Gran Logia el 17 de Enero de 1723, dirigida por el Gran Maestro Duque Felipe de Wharton.
Después de la aprobación de la Constitución, la obra fue publicada en la revista “Postboy” y autorizada su venta libre el 28 de febrero de 1723. La obra, aún cuando todo el trabajo fue realizado por Anderson, llevaba una dedicatoria de Desaguliers al ex Gran Maestro Duque de Montagu, bajo cuyo mandato fue ordenada su redacción.
El libro tenía una corta historia de la masonería desde la creación del mundo, los Antiguos deberes o Leyes Fundamentales (Old Charges), las 39 obligaciones o 39 artículos de los Reglamentos Generales, la aprobación del libro, los 6 artículos de la Constitución propiamente dicha y 4 canticos masónicos (Canción del Maestro, Canción del Vigilante, Canción de los Compañeros y Canción de los Aprendices). La constitución no hace referencia alguna a grados superiores ni a la leyenda de Hiram Abif.
La publicación de la primera edición del Libro de las Constituciones creó polémicas muy fuertes en todos los ámbitos sociales. El artículo más polémico de la Constitución acabó siendo el nº 1 (Dios y la Religión), que establece que:
“Un masón está obligado, por su condición, a obedecer a la Ley moral, y si entiende bien el Arte, no será jamás un ateo estúpido, ni un Libertino irreligioso”.
Este articulo, tal como esta redactado fue interpretado como un ataque a los ateos, eso hizo, entre otras cosas que Anderson fuera llamado de nuevo en 1735 para preparar una Segunda edición de su obra. En esta segunda edición aprovechó para introducir una importante modificación en este controvertido artículo y el 25 de Enero de 1738 entregó el producto de su trabajo al que añadió una lista de todos los Grandes Maestros desde 1717 hasta la fecha.
El artículo 1º fue modificado y redactado de esta manera:
“El masón está comprometido por su cualidad misma, a obedecer la ley moral, como un verdadero noaquita (Discípulo de Noé)”
Sin embargo, ni siquiera esta redacción fue definitiva, el año 1813 se publicó una tercera edición que volvió a ver modificado dicho polémico artículo, que quedo como sigue:
“Un Masón está comprometido, por su cualidad misma, a obedecer la ley moral e si entiende bien el arte, no será nunca un ateo estúpido ni un libertino sin religión, siempre que crea en el glorioso Arquitecto del Cielo y de la Tierra y que practique los deberes sagrados de la moralidad”
Se terminaba así con la obligación de practicar la religión del país en el cual morase el masón, pudiendo mantener su creencia religiosa original.
domingo, 30 de noviembre de 2014
Real Academia Española de la Lengua enmienda la definición de la Masonería
Informa la Gran Logia de España que la Real Academia Española de la Lengua ha publicado la 23ª edición de su Diccionario, en el que ha enmendado la definición de la voz Masonería recogiendo por primera vez aspectos tan relevantes de su identidad como su vocación universal, su carácter iniciático, la búsqueda del conocimiento de uno mismo a través del librepensamiento y el sentimiento fraternal de los masones hacia todos los seres humanos. Además, el diccionario ha dejado de definir a la Masonería como una “asociación secreta”, cuya existencia está expresamente prohibida por la Constitución Española de 1978.
El Oriente, medio oficial de la Gran Logia, agrega: La Real Academia publicó la primera edición del Diccionario de la Lengua Española en 1780, pero la Masonería no fue definida hasta la novena edición de 1843, como “asociación clandestina, en que se usan varios símbolos tomados de la albañilería, como escuadras, niveles, etc.”. La definición permaneció inalterada hasta 1925, cuando la palabra “clandestina” se sustituyó por “secreta”, reforzando la idea de su carácter ilícito.
En 1984, ya en democracia, la Real Academia generó una nueva definición: “asociación secreta de personas que profesan principios de fraternidad mutua, usan emblemas y signos especiales y se agrupan en entidades llamadas logias”.
La definición perseveraba en el supuesto carácter secreto de la Masonería, aunque cuatro años antes de su publicación el Registro de Asociaciones del Ministerio del Interior había procedido a la inscripción pública de la Gran Logia de España con el número 37.256. La aprobación de la Constitución había reconocido el derecho de asociación, generando un marco democrático que ampara y protege la actividad pública de la Masonería al servicio de la sociedad.
La definición recogida por nuevo Diccionario de la Lengua Española define a la Masonería como una
“Asociación universalmente extendida, originariamente secreta, cuyos miembros forman una hermandad iniciática y jerarquizada, organizada en logias, de ideología racionalista y carácter filantrópico”.
El Oriente, medio oficial de la Gran Logia, agrega: La Real Academia publicó la primera edición del Diccionario de la Lengua Española en 1780, pero la Masonería no fue definida hasta la novena edición de 1843, como “asociación clandestina, en que se usan varios símbolos tomados de la albañilería, como escuadras, niveles, etc.”. La definición permaneció inalterada hasta 1925, cuando la palabra “clandestina” se sustituyó por “secreta”, reforzando la idea de su carácter ilícito.
En 1984, ya en democracia, la Real Academia generó una nueva definición: “asociación secreta de personas que profesan principios de fraternidad mutua, usan emblemas y signos especiales y se agrupan en entidades llamadas logias”.La definición perseveraba en el supuesto carácter secreto de la Masonería, aunque cuatro años antes de su publicación el Registro de Asociaciones del Ministerio del Interior había procedido a la inscripción pública de la Gran Logia de España con el número 37.256. La aprobación de la Constitución había reconocido el derecho de asociación, generando un marco democrático que ampara y protege la actividad pública de la Masonería al servicio de la sociedad.
La definición recogida por nuevo Diccionario de la Lengua Española define a la Masonería como una
“Asociación universalmente extendida, originariamente secreta, cuyos miembros forman una hermandad iniciática y jerarquizada, organizada en logias, de ideología racionalista y carácter filantrópico”.
sábado, 8 de noviembre de 2014
“Las ideas no se matan… tampoco al que las expone”. por el Q.·.H.·. Bernardo de Monteagudo
AL.·.G.·.D.·.G.·.A.·.D.·.U.·.
L.·.I.·.F.·.
O.·. de Buenos Aires, 8 de septiembre de 2014 (e.·.v.·.)
V.·.M.·.:“Las ideas no se matan… tampoco al que las expone”.
Pocos días atrás el V.·.M.·. de un T.·. amigo, comenzó la lectura de su Plancha Grabada sobre Domingo Faustino Sarmiento diciendo: “Corresponde en esta fecha presentar un trabajo sobre…”
Coincido y amplío, según el Artículo 174 de los Reglamentos Generales de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, corresponde, en este mes, realizar una Tenida de Evocación del Maestro de América.Entonces se presenta la primera de muchas preguntas:
¿Esta Evocación abarca también la pertenencia de Sarmiento a la Masonería o solamente lo evocamos como Maestro de América habiéndolo previamente elevado a ese rango?
No hay duda que fue uno de los propulsores de la educación pública, laica y obligatoria en este continente, contemporáneamente también lo fue Benito Juárez en México.
Recuerdo mi sorpresa hace muchos años cuando al leer a Roque Dalton descubro lo que significó el sanjuanino en Centroamérica… también recuerdo su polémica de 1842 con otro de los grandes educadores de América Hispana, el venezolano Andrés Bello.
Vuelvo a la pregunta:
¿Lo evocamos también como masón?
Inevitablemente viene otra pregunta: ¿Sarmiento fue masón?
Sabemos que fue iniciado en 1854 en la Logia Unión Fraternal de Chile y qué dos años después funda en Buenos Aires la Logia Unión del Plata Nº 1, una de la Logias que conformará la Gran Logia de la Argentina creada en 1857 por Roque Pérez, posteriormente será uno de los participantes de la Tenida de Unidad Nacional de 1860 junto a Urquiza, Derqui, Mitre y algunos más, Tenida en la que se definirá gran parte de la Historia Argentina, en esa oportunidad es elevado, al igual que los anteriormente mencionados, al Grado 33 del Rito Escocés.
En 1864 se establece en Estados Unidos como Embajador Plenipotenciario de Argentina, pero también como representante de la Gran Logia de Argentina y del Supremo Consejo Grado 33. A su regreso, se alejará de la Orden al asumir la Presidencia pronunciando un discurso que sigue siendo leído con devoción. Terminado su período presidencial retoma los trabajos y es elegido Gran Maestre en 1882 y renuncia definitivamente en 1883 por razones que tal vez exponga más adelante.
La nueva pregunta es inevitable:
¿Basta ser Iniciado y tener actividad dentro de la Masonería para ser Masón?
Sabemos, como dijimos anteriormente, que fue un propulsor de la escuela pública, laica y obligatoria, sabemos, también que fue un gran impulsor del ferrocarril, de las comunicaciones, de la profesionalización de las FF.AA.
Otra pregunta más:
¿Basta con defender el progreso para ser Masón?
Tenemos aquí algo que llama la atención, la ley 1420 de Educación Pública, llamada por algunos Ley Sarmiento, es sancionada y promulgada en la presidencia de Nicolás Avellaneda, quien como ministro de Justicia e Instrucción Pública de Sarmiento, elevó el proyecto al Congreso Nacional y además era un católico practicante.
Entonces queda claro, Sarmiento no era anticatólico, era anticlerical como gran parte de los masones de América Hispana.
Y nuevamente me pregunto: ¿Fue Sarmiento masón?
¿Puede un masón disponer de la vida de otro ser humano como lo hizo Sarmiento durante la gobernación de San Juan o durante su presidencia?
¿Puede un masón emitir juicios tan severos sobre los gauchos, sobre los pueblos originarios o sobre los nativos de las naciones mediterráneas de Europa?
Para un masón ¿El fin justifica los medios?
Trato de ubicarme en tiempo y en espacio, la Masonería en la segunda parte del siglo XIX era el espacio donde se dirimía el poder, no existían todavía los partidos políticos… por lo tanto el desarrollo político se daba en ese ámbito, nuestro ámbito actual.
Vuelvo a la pregunta y la amplío: ¿Fue Sarmiento masón o encontró en la Orden un lugar donde desarrollar su actividad política?
Renuncia a la Orden porque el Club Liberal lo invitó públicamente, como Gran Maestre de la Masonería Argentina, a participar de una marcha en pro de la promulgación de la Ley de Educación Pública… sintió que la Masonería había traicionado su pedido de que se mantuviera en secreto su designación en ese cargo y se fue.
Quedan más cosas para conversar sobre quien fue llamado “Don Yo”… sus polémicas, sus peleas, sus amores, sus rendiciones de gastos…
Dicen que un Q.·.H.·., se inspiró en él para un personaje de su máxima obra poética… Q.·.H.·. al que tal vez le dedique, alguna vez unas líneas.
Como siempre lo mío son incertidumbres que espero poder responderme con la ayuda de mis QQ.·.HH.·.
V.·.M.·. termino con la frase del título “Las ideas no se matan… tampoco al que las expone”.
Es cuanto.
Bernardo de Monteagudo.
M.·.M.·.
R.·.L.·. Justicia Social Nº 511.
sábado, 6 de septiembre de 2014
La Torre, la Escalera y la Puerta: Otra enseñanza del Cuadro
QQ.: HH.: todos, en este Trabajo que data del 5 de mayo de 2010, me detuve en dos pasajes bíblicos del Libro del Génesis en donde se trata sobre un Torre, una Escalera y también sobre una Puerta y con ellos, señalar una enseñanza que he encontrado, de las infinitas que pueden hallarse, tanto en el libro de la Ley como en Cuadro de Dibujo de Primer Grado, por cierto.
En el capítulo once de la biblia se nos refiere que los hombres antiguos -que hablaban un sólo lenguaje- estimaron conveniente hacer ladrillos y cocerlos a fuego, a fin de utilizarlos en la construcción, en lugar de trabajar las piedras.
También intentaron construir una ciudad con una torre que llegase hasta el cielo, buscando, entre otras cosas, una notoriedad que sería mal habida, cuya síntesis fue la Torre de Babel (1) y con dicha trunca empresa, el fallido intento de alcanzar el cielo.
Yahveh -refiere la biblia-, para evitar el éxito de este poco loable emprendimiento, hizo que los constructores comenzasen a hablar diferentes lenguas, luego de lo cual reinó la confusión y finalmente la dispersión de los obreros.
La segunda mención del mismo libro, se vincula con Jacob, quien llegando a cierto paraje, con el arribo de la noche, se echó a dormir utilizando una piedra del lugar, como cabezal o almohada improvisada y en sueños, ve una escalera apoyada en la tierra cuya cima tocaba el cielo, por la cual subían y bajaban ángeles (2) y en donde ve -o cree ver- al mismo Yahveh.
Jacob comprendió más tarde que esa escalera soñada, daba a la casa del mismo Dios y era por consiguiente la puerta al cielo.
En este sueño Dios le hablará a nuestro soñador y le dará ciertas instrucciones. Por la mañana, Jacob tomará la piedra que había usado como cabezal, para erigirla como estela o lugar sagrado, derramando aceite sobre ella y llamando a aquel sitio "Betel". -Aunque el nombre primitivo de la ciudad que allí se edificó era o fue "Luz", dice la biblia-.
De la lectura de estos pasajes alegóricos o figuras literarias, he extraído la siguiente enseñanza:
El hombre, a lo largo de la historia ha soñado con una puerta abierta al reino de los cielos o por lo menos, con poseer una llave mágica que le permita su acceso, en forma automática.
Tanto la Torre de Babel como la escala de Jacob tienden a cumplir el mismo objetivo, pero la diferencia entre una y otra es el medio aplicado a los fines.
En la primera, notamos que los antiguos hablaban un mismo idioma o lengua -como los Mas.: simbólicamente hablando- pero éstos hombres buscan llegar a Dios para la satisfacción de la propia vanidad y arrogancia y por ello, terminan sufriendo un castigo, que por un lado es castigo y por el otro es enseñanza, siendo esta última: la necesaria presencia de la humildad en todas las acciones de la vida, tanto profana como masónica, como camino de verdadera elevación espiritual.
En el cuadro de Primer Grado, vemos representada justo en su centro la escala de Jacob: emblema de las virtudes y de las cualidades espirituales del alma, justamente lo opuesto a la construcción de la Torre de Babel.
Los escalones de la escala de Jacob indican la elevación progresiva del hombre en sucesivos estados de conciencia, recorriendo lentamente las virtudes de la Prudencia, Templanza, Fortaleza, Justicia, Fe, Esperanza y Caridad, desde lo material a lo espiritual, camino a las Puertas del Cielo.
Para terminar estas líneas, en ambas historias tenemos un elemento común que juega papeles muy distintos en una y otra historia, aunque en el contexto referido, bien puede escaparse QQ.:HH.:. Me refiero a LA PIEDRA.
En la primera historia la piedra para edificar es desechada por los ladrillos cocidos a fuego, podríamos decir entonces, que la innovación, motorizada por la arrogancia de los constructores de la ciudad y de la Torre de Babel, cual malas obras morales, redundan en una construcción con vicios morales.
En el segundo relato, la dura roca en bruto que primero sirvió como cabezal o almohada improvisada, fue luego la piedra clave que erigió un lugar sagrado, ungida en aceite, producto de una arquitectura moral y progresiva, ajustada a mandatos superiores.
Vale decir, dos tratamientos bien diferenciados, en función del fin perseguido, la construcción de un edificio ideal.
En el capítulo once de la biblia se nos refiere que los hombres antiguos -que hablaban un sólo lenguaje- estimaron conveniente hacer ladrillos y cocerlos a fuego, a fin de utilizarlos en la construcción, en lugar de trabajar las piedras.
También intentaron construir una ciudad con una torre que llegase hasta el cielo, buscando, entre otras cosas, una notoriedad que sería mal habida, cuya síntesis fue la Torre de Babel (1) y con dicha trunca empresa, el fallido intento de alcanzar el cielo.
Yahveh -refiere la biblia-, para evitar el éxito de este poco loable emprendimiento, hizo que los constructores comenzasen a hablar diferentes lenguas, luego de lo cual reinó la confusión y finalmente la dispersión de los obreros.
La segunda mención del mismo libro, se vincula con Jacob, quien llegando a cierto paraje, con el arribo de la noche, se echó a dormir utilizando una piedra del lugar, como cabezal o almohada improvisada y en sueños, ve una escalera apoyada en la tierra cuya cima tocaba el cielo, por la cual subían y bajaban ángeles (2) y en donde ve -o cree ver- al mismo Yahveh.
Jacob comprendió más tarde que esa escalera soñada, daba a la casa del mismo Dios y era por consiguiente la puerta al cielo.
En este sueño Dios le hablará a nuestro soñador y le dará ciertas instrucciones. Por la mañana, Jacob tomará la piedra que había usado como cabezal, para erigirla como estela o lugar sagrado, derramando aceite sobre ella y llamando a aquel sitio "Betel". -Aunque el nombre primitivo de la ciudad que allí se edificó era o fue "Luz", dice la biblia-.
De la lectura de estos pasajes alegóricos o figuras literarias, he extraído la siguiente enseñanza:
El hombre, a lo largo de la historia ha soñado con una puerta abierta al reino de los cielos o por lo menos, con poseer una llave mágica que le permita su acceso, en forma automática.
Tanto la Torre de Babel como la escala de Jacob tienden a cumplir el mismo objetivo, pero la diferencia entre una y otra es el medio aplicado a los fines.
En la primera, notamos que los antiguos hablaban un mismo idioma o lengua -como los Mas.: simbólicamente hablando- pero éstos hombres buscan llegar a Dios para la satisfacción de la propia vanidad y arrogancia y por ello, terminan sufriendo un castigo, que por un lado es castigo y por el otro es enseñanza, siendo esta última: la necesaria presencia de la humildad en todas las acciones de la vida, tanto profana como masónica, como camino de verdadera elevación espiritual.
En el cuadro de Primer Grado, vemos representada justo en su centro la escala de Jacob: emblema de las virtudes y de las cualidades espirituales del alma, justamente lo opuesto a la construcción de la Torre de Babel.
Los escalones de la escala de Jacob indican la elevación progresiva del hombre en sucesivos estados de conciencia, recorriendo lentamente las virtudes de la Prudencia, Templanza, Fortaleza, Justicia, Fe, Esperanza y Caridad, desde lo material a lo espiritual, camino a las Puertas del Cielo.
Para terminar estas líneas, en ambas historias tenemos un elemento común que juega papeles muy distintos en una y otra historia, aunque en el contexto referido, bien puede escaparse QQ.:HH.:. Me refiero a LA PIEDRA.
En la primera historia la piedra para edificar es desechada por los ladrillos cocidos a fuego, podríamos decir entonces, que la innovación, motorizada por la arrogancia de los constructores de la ciudad y de la Torre de Babel, cual malas obras morales, redundan en una construcción con vicios morales.
En el segundo relato, la dura roca en bruto que primero sirvió como cabezal o almohada improvisada, fue luego la piedra clave que erigió un lugar sagrado, ungida en aceite, producto de una arquitectura moral y progresiva, ajustada a mandatos superiores.
Vale decir, dos tratamientos bien diferenciados, en función del fin perseguido, la construcción de un edificio ideal.
Sandro M.:M.:
R.:L.: Renovación N° 333
(1) La Torre de Babel, Génesis 11: 1-9
(2) Escalera de Jacob, Génesis 28: 11-19
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