jueves, 7 de mayo de 2015

Plancha trazada referente al 1° de mayo.



A L.:G.:D.:G.:A.:D.:U.:



Or.: de Buenos Aires, 6 de Mayo de 2015.- (e.:v.:)



V.:M.: y QQ.:HH.: todos

Plancha trazada referente al 1° de mayo.



Casi unos cien años después de dictada la Constitución de los EEUU[1], la Enmienda XIII, del 6 de diciembre de 1865, trajo consigo aires frescos y renovados a la letra Constitucional de Filadelfia, al establecer que: “1. Ni en los Estados Unidos ni en ningún lugar sujeto a su jurisdicción habrá esclavitud ni trabajo forzado, excepto como castigo de un delito del que el responsable haya quedado debidamente convicto.” Y que: “2. El Congreso estará facultado para hacer cumplir este artículo por medio de leyes apropiadas.”.

Pero conocido es que a la par de un gran avance normativo, en el gran país de norte imperaba aún un sistema laboral capitalista de semiesclavitud, caldo de cultivo que gestaría un movimiento de resistencia y lucha de trabajadores, el mismo que años más tarde, gracias a la organización, daría muchos de los frutos esperados por los desposeídos.

Para 1880 se conformó la federación de organizaciones de sindicatos y trade unions[2] (Federation of Organized Trades and Labor Unions), y para 1884 se aprobó una resolución para establecer a partir del primero de mayo de 1886, las ocho horas de trabajo, en reemplazo de las diez, doce o catorce horas usuales, respecto de las cuales no estaban exentos: los niños, las mujeres en cinta o los ancianos, esta norma fue la Ley Ingersoll[3], la cual no tuvo acatamiento de parte de los empresarios.

Así fue que los trabajadores se movilizaron a fin de exigir el cumplimiento de la norma, paralizando el país el 1° de mayo de 1886[4].

La respuesta del capitalismo descarnado, fue la represión y la cárcel para los trabajadores: la cacería de brujas contra inmigrantes y anarquistas y la clausura de periódicos, el allanamiento de casas y locales obreros y la prohibición de los mítines políticos.

El episodio más famoso de esta lucha fue el funesto incidente de mayo de 1886 en la Haymarket Square de Chicago: durante una manifestación contra la brutal represión de una reciente huelga una bomba provocó la muerte de varios policías.

Los medios de comunicación se abalanzaron también contra los trabajadores, lanzando proclamas de horca y al patíbulo para los “revolucionarios” y “subversivos”.

En Chicago se llenaron las cárceles de miles de revolucionarios y huelguistas, y muchos encontraron la muerte por pelear por el cumplimiento de los derechos reconocidos.

Y si bien nunca se pudo descubrir quién había sido el responsable del atentado de Chicago, cuatro líderes anarquistas fueron acusados, juzgados sumariamente y ejecutados[5].

Por ello, todos los 1° de mayo recordamos a estos luchadores de Chicago, como símbolo de dignidad de la clase trabajadora.

Para terminar, me permito traer a colación el recientemente trágico suceso[6] que tuvo como saldo la muerte de dos niños de 7 y 10 años, durante el incendio de una casa tomada en el barrio de Flores en la que funcionaba un taller textil clandestino desde hace varios años, vuelve a poner en foco la problemática actual del trabajo esclavo en nuestro país.

Parece mentira que tanta agua haya pasado bajo el puente, para que hoy, en pleno siglo XXI, dejemos constancia al futuro de la existencia de trabajo esclavo.

Motivo por el cual, como sociedad y como Mas.:, deberíamos plantearnos cuál es nuestro rol en tamaña problemática, para no correr el riesgo de ser testigos impávidos de la iniquidad.

Es cuanto V.:M.:

Sandro
M.:M.:
R.:L.: Renovación 333
Oriente de Bs. As.


[1] La Constitución de los Estados Unidos fue adoptada en su forma original el 17 de septiembre de 1787 por la Convención Constitucional de Filadelfia, Pensilvania y luego ratificada por el pueblo en convenciones en cada estado en el nombre de «Nosotros el Pueblo» (We the People).
[2] Para la época, en todo los EEUU, los sindicatos y las trades unions aumentaron geométricamente. A modo de ejemplo, el número de miembros de los Caballeros del Trabajo subió de 100.000 en el verano de 1885 a 700.000 al año siguiente.
[3] En 1886, el presidente Andrew Johnson promulgó la llamada Ley Ingersoll, que estableció la jornada de ocho horas, aunque con cláusulas que permitían aumentarla a 14 y 18 horas. Aun así, debido a la falta de cumplimiento de la Ley Ingersoll, las organizaciones laborales y sindicales se movilizaron para hacerla cumplir.
[4] El 1º de Mayo de 1886 la paralización de los centros de trabajo se generalizó. La huelga paralizó cerca de 12.000 fábricas a través de los EEUU. En Detroit, 11.000 trabajadores marcharon en un desfile de ocho horas. En Nueva York, una marcha con antorchas de 25.000 obreros pasó como torrente de Broadway a Union Square; 40.000 hicieron huelga. En Cincinnati un batallón obrero con 400 rifles Springfield encabezó el desfile. En Louisville, Kentucky, más de 6000 trabajadores, negros y blancos, marcharon por el Parque Nacional violando deliberadamente el edicto que prohibía la entrada de gente de color. En Chicago que era el baluarte de la huelga, paró casi completamente la ciudad. 30.000 obreros hicieron huelga, aunque empresas como en la fábrica de materiales de Mc Cormick y alguna otra se dieron a la tarea de contratar esquiroles.
[5] El 11 de noviembre de 1887 se consumó la ejecución de Albert Parsons (estadounidense, 39 años, periodista), August Spies (alemán, 31 años, periodista), Adolph Fischer (alemán, 30 años, periodista) y Georg Engel (alemán, 50 años, tipógrafo). Louis Linng (alemán, 22 años, carpintero) se había suicidado antes en su propia celda. A Michael Swabb (alemán, 33 años, tipógrafo) y Samuel Fielden (inglés, 39 años, pastor metodista y obrero textil) les fue conmutada la pena por cadena perpetua y Oscar Neebe (estadounidense, 36 años, vendedor) fue condenado a 15 años de trabajos forzados.

viernes, 24 de abril de 2015

A 100 años del Genocidio Armenio por el Padre Sipan Gevorgyan Sacerdote de la Iglesia Apostólica Armenia en Chile

Armenia es un país montañoso, mencionado en la Biblia, como "País de Ararat", la montaña sobre la cual reposó el Arca de Noé después del Diluvio. De acuerdo con nuevos datos de investigaciones históricas, lingüísticas y arqueológicas, los armenios son un pueblo indoeuropeo y nativos de ese país, al cual los hititas en las escrituras cuneiformes llamaron país de Haiasa o también Arm o Armani. Recientemente se han descubierto en Ebla -una importante ciudad-estado en el norte de Siria hacia el 3000 a.C., especialmente entre los años 2400 y 2250 a.C.- escrituras cuneiformes en las que las palabras Hai y Arm se utilizan como nombres del pueblo armenio y como nombre de su país. Por este motivo, los armenios llaman a su país Haiastan, y los extranjeros, Armenia.
Actualmente es un país euroasiático, sin salida al mar, situado al sur de la cordillera del Cáucaso. Con 28.900 km², comparte fronteras al oeste con Turquía, al norte con Georgia, al este con Azerbaiyán e Irán, y al sur con el enclave azerí de Najicheván. Origen de una de las civilizaciones más antiguas del mundo, Armenia permaneció durante siglos bajo el yugo de diversos imperios, incluidos el romano, el bizantino, el persa y el otomano, del que se independizó en 1918. Durante la I Guerra Mundial tuvo lugar el denominado "genocidio armenio" (1915-1917), perpetrado por los turcos, que causó la muerte de un millón y medio de armenios -ayer canonizados como mártires por el Catholicos Karekin II, cabeza de la Iglesia Apostólica Armenia-, y la diáspora de miles de supervivientes. Esta tragedia ha sido recordada con una misa de conmemoración en Roma el 12 de abril por el Papa Francisco (quien declaró al clérigo, teólogo, poeta y filósofo armenio San Gregorio de Narek (951-1003,) Doctor de la Iglesia, y hoy habrá actos de recordación en Yereván, capital de Armenia, a los que han confirmado su asistencia importantes jefes de Estado.
La religión es uno de los elementos distintivos de las civilizaciones y forma parte de la mentalidad colectiva de un pueblo, de su pasado y su presente. En ese sentido, el cristianismo es un factor predominante de la identidad nacional, del ser armenio. Armenia fue la primera nación en adoptar el cristianismo como religión oficial, en el año 301. Para traducir la Biblia, en el año 405, el sacerdote Mesrob Mashtots desarrolló un alfabeto propio. Aunque hoy es un Estado secular, el cristianismo es un factor clave en su historia y en su identidad: 95% de su población pertenece y forma parte de la Iglesia Apostólica Armenia (independiente y autocéfala). Se ha constituido a lo largo de su historia en una poderosa fuerza que, atendiendo las necesidades espirituales de su pueblo, ha sabido también comprometerse siempre con la realidad, esforzándose por conducirlo hacia la libertad y el bienestar.
Hoy estamos atravesando un momento histórico muy difícil, en el que la lucha por la paz, la igualdad y el respeto de los derechos humanos es un compromiso de todos. Para enfrentar estos desafíos es necesario enfrentar la realidad. Pero para ello debemos primero conocerla. Y cómo conocerla sino gracias a la historia, "único instrumento que puede abrir las puertas a un conocimiento del mundo de una manera si no científica, por lo menos razonada". Es necesaria la historia como una herramienta eficaz y válida para alcanzar los ansiados objetivos de justicia para el pueblo armenio. La historia de la Iglesia Apostólica Armenia es la historia de nuestra nación, y viceversa. "Lo que mantiene vivo a un pueblo y lo reúne es su lengua y es su fe. Cambia tu lengua, niega tu fe: entonces ¿con qué puedes demostrar a qué pueblo perteneces?", escribió el padre de la literatura moderna armenia, el educador, escritor, poeta e impulsor de la modernización Jachatur Abovian (1809-1848) en "Heridas de Armenia".
Hoy se cumplen 100 años del genocidio armenio. El lema para conmemorar este trágico episodio en todo el mundo es "Recuerdo y exijo". ¿Qué recordamos y qué exigimos? Recordamos a los valientes mártires que sufrieron y entregaron sus vidas por no cambiar su religión, su cultura, sus raíces. Exigimos que los descendientes que continúan negando lo sucedido reconozcan sus actos para lograr la justicia y la paz. La filosofía del negacionismo no trae sino un repetir los errores del pasado.
Así, pues, la Iglesia Apostólica Armenia no retrocederá nunca en sus justas exigencias. Más aún, siempre ha declarado y declara que la cuestión del genocidio armenio es una cuestión universal y de justicia cristiana. Su reconocimiento no se logrará avivando el odio ni la venganza, sino la defensa de los derechos y responsabilidades de la memoria.

Padre Sipan Gevorgyan
Sacerdote de la Iglesia Apostólica Armenia en Chile



Fuente de la Nota: http://www.elmercurio.com/blogs/2015/04/24/31246/El-ancla-del-pueblo-armenio.aspx

viernes, 3 de abril de 2015

Ruptura del Teocentrismo: Los Albores del librepensamiento

Con la caída del imperio romano de occidente en el año 476, en manos de los bárbaros, siguieron trece siglos en donde el hombre no fue artífice de la historia, y por ello la historia se detuvo (la historia de occidente y de Europa).
La iglesia católica romana que había imitado administrativamente al imperio romano, emuló instituciones y jerarquías, detentando el mayor poder concentrado de la época.
La teología medieval imperante no posibilitó la existencia de la filosofía, puesto que esta última disciplina tiende a dejar a dios de lado, para formular preguntas y plantear respuestas. En el mundo medieval las respuestas las proporcionaba dios, esto es, existía una verdad revelada (los propios textos evangélicos) y por ello, el hombre no buscaba la verdad. De hecho, la escolástica(1) como movimiento teológico y “filosófico” intentó utilizar la filosofía grecolatina clásica para comprender la revelación religiosa del cristianismo, lo cual se nos presenta como una verdadera aporía.
Sin perjuicio de ello, resulta de mención la corriente de pensamiento llamada tomismo en honor a Tomás de Aquino (1225-1274), autor -entre otras obras- de la célebre Summa Theologiae, uno de los documentos más influyentes en la filosofía medieval, que dio lugar al nacimiento de una corriente de pensamiento de suma profundidad2, pero también tributaria de la existencia de un Dios revelado: el Dios Cristiano.
No obstante lo expuesto, durante los siglos XV y XVI, se llevó adelante un período de transición entre la Edad Media y el mundo moderno, con el surgimiento del Renacimiento, que trajo consigo una nueva concepción del hombre y del mundo.
El nombre «renacimiento» se utilizó porque este movimiento retomaba ciertos elementos de la cultura clásica, griega y romana.
El término se aplicó originariamente como una vuelta a los valores de la cultura grecolatina y a la contemplación libre de la naturaleza, tras siglos del citado predominio de un tipo de mentalidad dogmática.
Esta nueva etapa planteó entonces una nueva forma de ver el mundo y al ser humano, con nuevos enfoques en los campos de las artes, la política, la filosofía y las ciencias, sustituyendo el teocentrismo medieval por un incipiente antropocentrismo.
Un astrónomo de este período: Nicolás Copérnico (1473 – 1543), formuló la teoría heliocéntrica del Sistema Solar, y su libro: “De revolutionibus orbium coelestium” (Sobre las revoluciones de las esferas celestes) suele ser considerado como el punto inicial o fundador de la astronomía moderna, además de ser una pieza clave en lo que se llamó la Revolución Científica de esta nueva época, puesto que implicó una quiebra en la estructura de la ideología religiosa medieval, mediante la sustitución de un cosmos cerrado y jerarquizado, con el hombre como centro, por un universo homogéneo e indeterminado (y a la postre incluso infinito), situado alrededor del Sol. Y por todo ello, Copérnico, consciente de que estas ideas le podían acarrear serios problemas con la Iglesia; dudo en publicarlas, y para cuando su obra fue finalmente publicada, Copérnico había fallecido.
Un paso más allá de las enseñanzas de Copérnico fue dado por otro hombre del renacimiento que también resulta digno de destacar: Giordano Bruno (1548 – 1600).
Las teorías cosmológicas de Giordano Bruno, superaron el modelo copernicano, pues propuso que el Sol era simplemente una estrella y que el universo contenía un infinito número de mundos habitados por animales y seres inteligentes. Un cambio radical de la visión cosmológica sostenida por la Iglesia católica.
Después de que la Inquisición romana lo encontrara culpable de herejía, fue condenado por las autoridades civiles de Roma a morir quemado en la hoguera.
Resulta interesante invocar también en estas líneas a Descartes(3), puesto que la filosofía cartesiana vino también a romper con el pensamiento teologal del medioevo presentando un cambio en el paradigma del mismo, del teocentrismo imperante al antropocentrismo.
El hombre se convirtió en el protagonista de su tiempo: El renacimiento originó al hombre de la modernidad, entendido como punto de partida epistemológico, dando inicio al humanismo, como movimiento intelectual, en donde la razón humana adquiere un valor supremo; imponiéndose entonces la lógica aristotélica frente al argumento de autoridad medieval, horadándose la roca del dogmatismo, merced a la valoración de la actividad intelectual y analítica del conocimiento. Este es el campo de cultivo donde florecerá el librepensamiento de lo que se conocerá como masonería especulativa o filosófica, pero antes, hablaremos en las próximas entradas de la masonería operativa.


Sandro M.:M.:
R.:L.: Renovación N° 333

(1) Del latín scholasticus, y éste a su vez del griego σχολαστικός (aquel que pertenece a la escuela), surgió tras la patrística de la Antigüedad tardía, lal cual había imperado hasta el siglo VIII. Recordemos que la la Patristica (de los teólogos denominados padres de la iglesia) fue la creadora progresiva del dogma cristiano, la patrística se ocupó sobre todo de la apologíao defensa del cristianismo frente a las religiones paganas primero y las sucesivas interpretaciones heterodoxas que darían lugar a las herejías luego.
(2) El pensamiento Tomas de Aquino integró todas las verdades de Aristóteles y otras verdades neoplatónicas, junto con los textos de las Sagradas Escrituras, creando una nueva filosofía teológica del Cristianismo. Esta originalidad de la filosofía del Ser, inspirada en la fe, con una teología científica, constituyeron la base fundamental del Tomismo.
(3) René Descartes (La Haye, Turena francesa, 31 de marzo de 1596 - Estocolmo, Suecia, 11 de febrero de 1650), también llamado Renatus Cartesius, fue un filósofo, matemático y físico francés, considerado como el padre de la geometría analítica y de la filosofía moderna, así como uno de los nombres más destacados de la revolución científica.

domingo, 29 de marzo de 2015

Abandonando la Caverna


Platón (427-347 a.C.), filósofo griego seguidor de Sócrates y maestro de Aristóteles, entre sus obras, escribió en su época de madurez, la República(1). La obra está compuesta por diez libros, que en forma independiente abordan diferentes temas de discusión que se van presentando en el discurrir del relato. Respecto de estos libros, nos centraremos en el Séptimo, puesto que el mismo se inicia con la exposición del conocido mito de la caverna, además de importar una alegoría de la situación en la que se encuentra el hombre respecto al conocimiento.
Particularmente el mito de la caverna, conlleva para los masones, la idea de la iluminación propia del autoconocimiento y del saber.
Dijo alguien(2): “La alegoría de la caverna pretende poner de manifiesto el estado en que, con respecto a la educación o falta de ella, se halla nuestra naturaleza, es decir, el estado en que se halla la mayoría de los hombres con relación al conocimiento de la verdad o a la ignorancia. Así, los prisioneros representan a la mayoría de la humanidad, esclava y prisionera de su ignorancia e inconsciente de ella, aferrada a las costumbres, opiniones, prejuicios y falsas creencias de siempre. Estos prisioneros, al igual que la mayoría de los hombres, creen que saben y se sienten felices en su ignorancia, pero viven en el error, y toman por real y verdadero lo que no son sino simples sombras de objetos fabricados y ecos de voces. Este aspecto del mito sirve a Platón para ejemplificar, mediante un lenguaje plagado de metáforas, la distinción entre mundo sensible y mundo inteligible (dualismo ontológico), y la distinción entre opinión y saber (dualismo epistemológico). La función principal del mito es, no obstante, exponer el proceso que debe seguir la educación del filósofo gobernante, tema central del libro VII. Este proceso está representado por el recorrido del prisionero liberado desde el interior de la caverna hasta el mundo exterior, y culmina con la visión del sol. El mito da a entender que la educación es un proceso largo y costoso, plagado de obstáculos y, por tanto, no accesible a cualquiera. El prisionero liberado debe abandonar poco a poco sus viejas y falsas creencias, los prejuicios ligados a la costumbre; debe romper con su anterior vida, cómoda y confortable, pero basada en el engaño; ha de superar miedos y dificultades para ser capaz de comprender la nueva realidad que tiene ante sus ojos, más verdadera y auténtica que la anterior. De ahí que el prisionero deba ser “obligado”, “forzado”, “arrastrado”, por una “áspera y escarpada subida”, y acostumbrarse poco a poco a la luz de fuera, hasta alcanzar el conocimiento de lo auténticamente real, lo eterno, inmaterial e inmutable: las Ideas. Pero no acaba aquí la tarea del filósofo: una vez formado en el conocimiento de la verdad, deberá “descender nuevamente a la caverna” y, aunque al principio se muestre torpe y necesite también un período de adaptación, deberá ocuparse de los asuntos humanos, los propios del mundo sensible (la política, la organización del Estado, los tribunales de justicia, etc.). Es muy importante relacionar este mito con los conocimientos generales sobre la filosofía de Platón, en especial con la teoría de las Ideas, la distinción entre conocimiento y opinión, etc., y poner especial atención en interpretar correctamente las abundantes metáforas del mito (“la visión”, “las cadenas”, “las cosas del interior”, “las cosas de arriba”, “el sol”, etc.) traduciéndolas a los respectivos conceptos de la filosofía platónica.”.
Recordemos que en nuestra ceremonia de iniciación, el profano ha entrado en la cámara de reflexiones, ha hecho su testamento simbólico, ha cumplido con los viajes que prescriben nuestros rituales y ha hecho también una promesa -muy seria por cierto-, y con los ojos vendado, ha esperado uno de los momentos cumbres de su iniciación, representado con la luz que se le devolverá (la vista), la luz literal.
¿Que implica simbólicamente la luz?
La Luz para los masones es la iluminación proporcionada por el conocimiento, por el saber iniciático.
Como refiere Adoum(3): “Desde el momento en que el practicante comienza a dirigir la luz del pensamiento concentrado hacia su mundo interior, la Iluminación comienza a invadir su Templo, poco a poco, y el dominio de su mente equivale al aceite que alimenta a la lámpara encendida.”.

Sandro M.:M.:
R.:L.: Renovación N° 333

Llamadas
(1) República, en griego, Πολιτεία (Politeia), de polis, que significa ciudad-estado cuya traducción sería más acorde al título original.
(2) Ver fuente en el sitio: http://www.unsam.edu.ar/escuelas/ciencia/docs/Platon%20El%20mito%20de%20la%20caverna%20-%20Admisi%C3%B3n%20IEU.pdf
(3) Jorge Adoum - El Aprendiz y sus Misterios - Primer Grado, p. 10.


Conócete a ti mismo.


Cuando ingresamos a la Cámara de reflexiones nos ponemos en contacto -quizás por primera vez- con el V.·.I.·.T.·.R.·.I.·.O.·.L.·.. Estas letras que aluden al lema “Visita Interiorae Terrae Rectificando Invenies Occultum Lapidem”, nos llevan a la profunda reflexión sobre la naturaleza de la muerte y la fugacidad de la vida. Tanto en la masonería como en la alquimia, este lema nos convoca también a reflexionar sobre el inicio de un proceso de purificación espiritual interna.
Este término, que alude a una invitación a “visitar el interior de la tierra y la consecuente rectificación (purificante) que nos conducirá a encontrar la piedra oculta”, simboliza por cierto, el inicio de un proceso espiritual en el interior del hombre.
El lema, también puede depositar nuestras ideas en el conocido aforismo griego inscripto en el pronaos del templo de Apolo en Delfos, según el periegético(1)  viajero, geógrafo e historiador griego del siglo II. Pausanias: "Conócete a ti mismo" (que en griego clásico es: γνῶθι σεαυτόν, transliterado como gnóthi seautón). Y que en latín, se presenta con la fórmula: “Temet Nosce” o bien “Gnosce te Ipsum”.
Una vez dentro de la Cámara de reflexiones un tropel de sentimientos nos abordan: tristeza, temor, incertidumbre por el devenir inmediato, cobijado por la oscuridad, la humedad y la profundidad a la que hemos descendido, con el padecimiento de la reciente ceguera, de aquel despojado momentáneamente de uno de sus bienes más preciado, la vista.
Pero tales circunstancias deben ser entendidas como un llamamiento al análisis introspectivo, a ese “conocernos a nosotros mismos”, mirando también hacia adentro, puesto que conociéndonos, comprenderemos a los demás.
Devienen entonces este análisis introspectivo, como una mirada interna que desnuda nuestra verdadera esencia, lo negativo y lo positivo, nuestras carencias y defectos y porque no, nuestras virtudes. Mirada que para el aprendiz masón deberá ser tamizada por la prudencia, sobre todo en el manejo de nuestras palabras.
Como refiere bellamente Jorge Adoum1: “La iniciación masónica es una perla inestimable en la corona de la simbología. En el cuarto de la logia hay un cuarto de reflexión, símbolo del interior del hombre. Todo ser humano, al cerrar sus sentidos al mundo externo, se encuentra en su ámbito de reflexión, aislado en la oscuridad que representa las sombras de la materia física que rodean el alma hasta la completa maduración. Ese interior oscuro es el estado de conciencia del profano que vive fuera del templo y en medio de las sombras.”.
En términos masónicos: “Simbólicamente, el candidato "muere en la vida profana" y "vuelve a nacer en la vida Masónica" convirtiéndose en Aprendiz Masón, el Primer Grado de la Masonería.” (2).
Y decimos “simbólicamente” puesto que la masonería utiliza los símbolos como elemento fundamental para transmitir conocimientos.

Sandro M.:M.:
R.:L.: Renovación N° 333

Llamadas
(1) La periégesis (περιήγησις) es un antiguo género literario, que tuvo gran desarrollo en el período helenístico. Consiste en una descripción en la cual a lo largo de un itinerario geográfico, se recoge información sobre la historia, los pueblos, los individuos, las costumbres e incluso la mitología de los lugares que se atraviesan. En lo posible se transmite la experiencia directa del autor. Es un antecesor de la literatura de viajes. Se diferencia de los periplos, fundamentalmente, porque en estos últimos, el fin es estrictamente utilitario (guía de los barcos en su navegación) y el itinerario exclusivamente marítimo y unidireccional. Justamente el único libro conocido de Pausanias es una descripción de Grecia, siendo este uno de los más antiguos libros de viajes que componen la "literatura periegética".
(2) Jorge Adoum, El Aprendiz y sus Misterios - Primer Grado, p. 10.
(3) Touvia Goldstein “La Francmasonería Preguntas y Respuestas”, capítulo 18.